lunes, 29 de noviembre de 2010

CENSURAN A COLECTIVO "DESVELA"

El símbolo de aquellos que han perdido a algún familiar

 Hace unas semanas escribí sobre la discriminación de un autor en la Casa de la Literatura. Justo hoy, domingo 28 de noviembre, hablé en Radio Nacional sobre estos hechos que ocurren con demasiada frecuencia en nuestras casas culturales, sobre la discriminación y la censura. Muchos sabemos que se siguen practicando, pero pocos somos los que levantamos la voz. Yo lo hice en mi blog, porque no podía quedarme callada, pero fueron escasos los intelectuales, escritores o artistas que se solidarizaron. ¿Por compromisos o cálculos políticos?

Hoy todo el Perú está indignado por la censura sufrida por la exposición “Chalina de la esperanza”, una muestra fotográfica del colectivo “Devela” y dedicada a rescatar la memoria de los miles de desaparecidos como consecuencia de la violencia política en nuestro país, en las dos últimas décadas del siglo pasado. Esta exposición, inaugurada el 25 de noviembre, sufrió, un par de días después, el retiro de audios de 46 minutos, con testimonios de los familiares de desaparecidos y víctimas de la violencia interna; además del slideshow con fotografías de la época (las mismas de la muestra “Yuyanapaq” organizada por la CVR y actualmente en el Museo de la Nación).




Este lamentable suceso ha generado una serie protestas, la más importante la de nuestro Premio Nobel Mario Vargas Llosa. Hay que recordar que uno de los más destacados miembros del colectivo “Desvela” es nada menos que Morgana Vargas Llosa, la hija del laureado escritor. También se han sumado a las protestas por ese abuso Salomón Lerner (presidente de la CVR), Augusto Álvarez Ródrich, Carlos Rivera (IDL), Pancho Soberón (APRODEH), entre muchos otros.

Resulta elogiable la pronta reacción de todas estas personalidades de la política y la cultura peruana. Lamentablemente, cosas así suceden a diario en nuestro medio: muestras que son censuradas, o suspendidas apenas faltando 3 días para su inauguración, son frecuentes en nuestras casas culturales, que nos pertenecen a todos a diario. Muchas veces nuestros artistas se quedan desolados con sus trabajos en la puerta de las galerías. La sociedad no los ampara, más bien los discrimina, una sociedad que debería protegerlos y hacer respetar los derechos humanos.


La cultura y sus diversas expresiones son necesarias e importantes en nuestro país, para testimoniar y hacer respetar nuestra diversidad. La pintura, el teatro, la escritura, la música y las danzas son tesoros no sólo del pasado de una nación, son además la base para tener un presente real, efectivo y con una mirada al futuro.
¿Hasta cuando en un país como el nuestro tenemos que estar viviendo de rodillas al poder? Ya sea el Poder Ejecutivo o las municipalidades, todos somos el Estado y no debemos permitir estas cosas. Pero ¿Por qué sólo cuando los afectados son personas importantes, como Morgana Vargas Llosa, se hacen oír las protestas? Por que así es nuestro país, lleno de injusticias, contradicciones y cálculos políticos incluso en nuestros artistas e intelectuales. Yo desde mi Galaxia me sumo al rechazo a esta indignante censura en un país que dice ser democrático. Ya sean los censurados Paco, Pepito o Morgana. Como en el hermoso poema poema que cité en mi anterior articulo: ¿nos tiene que tocar a nuestra puerta la censura para recién reaccionar?

Cuando los nazis vinieron por los comunistas

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar


Y lamentablemente, también recordé a Friedrich Nietzsche: “La cultura y el Estado –no nos engañemos sobre esto–- son rivales: el "Estado de cultura" no pasa de ser una idea moderna. Lo uno vive de lo otro, lo uno prospera a costa de lo otro. Todas las épocas grandes de la cultura son épocas de decadencia política: lo que es grande en el sentido de la cultura ha sido apolítico, incluso antipolítico”.

Mi solidaridad con Colectivo Desvela. Unámonos con ellos través del Facebook.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

RESPUESTA A ALESSANDRA TENORIO (sobre Apagón en la CASLIT)

En respuesta a mi artìculo "Apagón en la Casa de la Literatura", he recibido un comentario de la gestora de esa casa cultural, Alessandra Tenorio. Como es un comentario extenso, que merecìa también algunas respuestas, he decidido hacer este nuevo post. El texto de Alessandra va integro y literalmente, sin cambios de ningùn tipo, y en letra cursiva. Mis repuestas, en letra normal.


Puse un comentario hace varios días pero creo que no copió, bueno aquí de nuevo... Una de las cosas que siempre me sorprende tristemente de las personas vinculadas al mundo artístico y cultural es el hecho de tomarse a lo personal o ponerse en la posición de sujeto marginado por su obra o ideología, cuando ocurre algún tipo de impase.

Tengo aquí los tres comentarios idénticos todos recibidos recién el día de ayer en mi bandeja de entrada. Me consta que en otros eventos realizados en la Casa de la Literatura no se han dado estos hechos, incluso cuando se han excedido màs de una hora y media del horario establecido. ¿Por qué a unos se les apaga la luz y a otros no? Qué casualidad que a quienes no se les apaga la luz son autores con trayectoria. En el artículo del blog no se menciona para nada una discriminación por la ideología de los autores. Tu llamas impasse al suceso, minimizando los hechos, cuando se supone que hay personas subordinadas, por encargo (como en toda empresa, el jefe suele dar las pautas y las órdenes) para tomar decisiones (eso que tu llamas impasse).

Me parece, querida Maoli, que es hablar con ligereza el decir que se ha buscado silenciar a las personas que participaron en este acto sin pedir otras versiones de lo ocurrido. Como todos saben, yo trabajo en la Casa de la Literatura Peruana, y más allá de mi amistad con Paco y mi admiración a Jaime Guardia, nunca validaría ningún tipo de marginación o censura (los que me conocen bien saben que nunca lo he hecho ni lo haría). Lo que pasó fue una descoordinación técnica, y felicito a Paco Mejorada, autor de la novela, que siempre lo entendió como tal y no se sintió ni discriminado ni aludido ni atacado, según lo que he conversado con él, y que además tuvo la gentileza de contarme todo lo referente a estos hechos, cosa que ha servido para tomar cartas en el asunto y por supuesto evitar que en un futuro vuelva a pasar algo así.

En ningún momento hablo de silenciar a ciertas “personas”; en el evento se silenciò a la obra, al propio libro y, por supuesto, a todos los presentes. Lo que tu llamas “descoordinación técnica” es, en toda empresa pública o privada, son directivas del jefe a los subordinados. No sé , no tengo conocimiento de quien sea el área cultural y eventos de la Casa de la Literatura. Y sobre Paco Mejorada, como tú dices, él te llamó para pedirte una explicación porque se sintió obviamente mortificado. Tu respuesta a aquella llamada fue “Voy a averiguar qué es lo que pasó”. Y no hubo ninguna disculpa,hasta el día de hoy, para ninguna de las personas. Sobre este artìculo Paco mismo comentò en el post de mi cuenta de Facebook:

o Paco Mejorada a veces uno cree que el tiempo y el olvido hacen lo suyo y que la luz es tragada por la complicidad del silencio... hasta que llega Maoli y nos enseña que en nuestro pais de ismos, protocolos, y marketing, hace falta rescatar a la verdad... que aun sigue prisionera, y temerosa, danzando desnuda sobre su palco de fuego. Gracias Maoli, por sacarme la mordaza a mi tambien
o 17 de noviembre a las 21:26 •

Sobre estos hechos también hay una serie de comentarios y adhesiones en la cuenta de Facebook de Paco, como el siguiente diàlogo el último domingo.
o Tulio Mora Gago Finalmente ¿qué pasó, querido Paco? ¿Hubo una reparación moral al gran Jaime Guardia?
El Domingo a las 17:35 •

o Paco Mejorada Ni medio comentario... salvo las adhesiones de gente amiga como tu y otras más. Será asi pues. Saludos!

“…los vigilantes de la Casa de la Literatura decidieron apagar las luces, sin importarles para nada el evento que se estaba desarrollando”, yo me pregunto, ¿cómo saben que los vigilantes DECIDIERON -lo cual implica hacer algo con pleno conocimiento de causa- apagar las luces para “acallar o silenciar al libro”?

Apagar la luz es una acción que obviamente responde a una decisión personal de quienes la realizan. Además, se sabe que este tipo de decisiones está respaldada por las directivas recibidas de los superiores.

He escuchado también que dicen que se quiso “silenciar a Jaime Guardia”. No entiendo cómo una descoordinación técnica se transforma en “querer silenciar a alguien aprósito” o por qué se prejuzga que el libro de Paco o la voz de Jaime Guardia o de alguno de los participantes es algo “silenciable”.

En mi artículo no se afirma nada acerca de querer silenciar a Jaime Guardia. Lo que sí afirmo, y lo repito, que el trato que se debe dar a todos los artistas (laureados o no) debe ser el mismo.

Yo hablo de este caso porque lo conozco y no hablo como trabajadora de ese lugar (sino tendría que lanzar un comunicado oficial, lo cual no me parece necesario) sino como poeta y conocedora del medio cultural (creo que en más de 5 años trabajando en centros culturales alguito he aprendido). Muchas cosas pueden criticarse a este y a otros centros culturales, muchísimas en realidad, pero toda crítica debe tener bases y haber sido corroborada.

No sé cómo puedes desdoblarte para dar esta respuesta. Yo no puedo dejar de ser madre, poeta, gestora cultural, bloguera. Y quizás si era necesario un comunicado oficial, para resarcir a las personas perjudicadas en este caso. Sería mezquino no reconocer la importante labor que realizan en la Casa de la Literatura y en otros centros culturales. Pero casos como estos también hay que denunciarlos para mejorar. Desde mi punto de vista, es tiempo de dejar de estar de rodillas ante el estado, ya que el Estado somos todos y esta casa es de todos.


En todo este tiempo trabajando en gestión cultural, como ya he dicho, me sorprende ingratamente ver que en muchos casos la interpretación para algunos hechos sea el juzgar y señalar con el dedo casos de marginación que no existen.

Tù sabes, como gestora cultural, que sí existen casos de marginación y discriminación. Y ya es tiempo que esto cambie, pues sigue ocurriendo en muchas otras casas culturales, que nos pertenecen a todos.

Un escritor que no figura entre los comentaristas de una presentación de un libro porque los organizadores no enviaron su nombre, ¿está siendo discriminado o atacado por su obra o ideología? Un autor que entrega fuera de fecha las referencias a su presentación y no aparece en la información enviada a la prensa, ¿está siendo discriminado o atacado por su obra o ideología? Un escritor que se queja porque hay en otra sala otra actividad diferente, ¿está siendo discriminado o atacado por su obra o ideología? Una persona a la que no le llega su invitación para un acto porque el courrier no encuentra su casa, ¿está siendo discriminada o atacada por su obra o ideología? Un escritor al cual no se le nombra en la leyenda de la foto porque luego de preguntar nadie recuerda o sabe su nombre, ¿está siendo discriminado o atacado por su obra o ideología? Creer que todo es un ataque personal siempre me ha parecido un exceso de egocentrismo (en el que todos caemos alguna vez, así que yo no podría tirar ninguna piedra), pero más grave que eso me parece quedarse solo con un lado de la historia sin ir más allá porque para formarse un criterio siempre se necesita saber los dos o tres o cuatro lados de la historia.

Mi respuesta a todo esto es que deberían evitarse todos esos errores, mejorando las directivas, el organigrama y el desempeño de cada trabajador de las casas culturales. Pero para eso, veo claramente, se necesita tener un gran amor por la cultura y dejar de fijarnos en los títulos personales, cargos políticos y prejuicios de todo tipo. Es tiempo que rompamos las argollas y comencemos a tratar a nuestros artistas como se merecen. El respeto no es sólo para unos cuantos; cuando logremos asimilar eso recién podremos cambiar nuestro sistema educativo y cultural, y haremos una verdadera inclusión de la cultura hacia la sociedad. Y esto lo digo en referencia a algunas casas culturales, en las que el artista es medido por el apellido o la trayectoria.

Por lo demás, mi estimada Alessandra,el mío es un reclamo en nombre todos los artistas y no es nada personal. Si hay cosas que deben mejorarse, que se mejoren. Y mis mejores deseos para ti en la labor que desempeñas.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

APAGÓN EN LA CASA DE LA LITERATURA


Acerca de nuestras casas “culturales” ¿su destino será, acaso, convertirse en casas de fantasmas (como la casa Matusita) en donde solo salen, muy de noche, los artistas, escritores o cantantes, a leer, actuar e interactuar con el público? ¿Se convertirán en lugares de aparecidos que salen en las noches a leer o a mirar las reliquias?
Lamentablemente ese es el destino que les depara si no empiezan a tratar a los escritores, artistas e intelectuales, a todos ellos, como iguales, sin discriminaciones ni distinciones de apellidos ni raza. Después de todo son casas culturales que nos pertenecen a todos. ¿A “todos” realmente? Muchas veces son administradas como si les pertenecieran a algún privilegiado, alguna persona de renombre, personaje del gobierno o persona mediática.



¿CON QUIÉN ES EL COMPROMISO?


Entonces, ¿dónde está el respeto por la cultura? ¿El compromiso es con la cultura o con los partidos y la importancia de las personas? Contamos un caso, que puede ser la punta del hilo de la madeja, como muchos hoy en día. En la Casa de la Literatura Peruana se presentó el libro de Francisco  (Paco) Mejorada Chauca, La momia que más amé (Editorial San Marcos, 2010). Sus presentadores fueron el reconocido músico Jaime Guardia, el historiador Teodoro Hampe y Vanessa Bohórquez.





La presentación comenzó a las 7 de la noche. Siendo las 8:14 p.m. de pronto se apagaron las luces de la Casa de la Literatura. ¿Qué había pasado?, se preguntaban los asistentes, presentadores y el autor mismo. ¿acaso apagón en todo Lima? El temor en algunos nos trajo a la memoria los hechos violentos del pasado (que no podemos olvidar). Para asombro de todos, nuestra Lima, con su siempre cambiante rostro, seguía iluminada y sonriente, y su cerro San Cristóbal mostrándonos el camino hacia la cruz. [Pensé también por un momento, que quizá estaba empezando una perfomance y que la momia "que mas amé", aparecería caminando entre los asistentes a la presentación.


¿Qué pasó entonces? Simplemente se decidió apagar al libro, acallar, adormecer, espantar.Simplemente que los vigilantes de la Casa de la Literatura decidieron apagar las luces, sin importarles para nada el evento que se estaba desarrollando. ¡Qué abuso y falta de respeto para el libro! ¡Qué falta de respeto para los presentadores y el autor! Pero, sobre todo, ¡Qué falta de respeto para la cultura que dicen que amamos y deseamos cultivar en nuestra sociedad. Y, lo peor de todo, una vez producidos estos bochornosos hechos, ninguna autoridd cultural se dignó a llamar al escritor ni los presentadores para ofrecerles alguna disculpa. Hasta hoy


¿NUESTRA SOCIEDAD ES REALMENTE NUESTRA? 

El arte no es algo que se pueda tomar y dejar. Es necesario para vivir. (Oscar Wilde)
La municipalidad y el estado somos todos; la Casa de la Literatura es de todos nosotros, así como las casas culturales de las municipalidades. Pro sus administradores las otorgan sólo a algunos pocos, los privilegiados, no al resto. Este abuso viene sucediendo hace muchos años, en diversas casas culturales y municipales. Otro caso reciente ocurrió en el Museo de la Nación: un colectivo de arte tenia fecha y hora fijada, con meses de anticipación, para el inicio de una exhibición. Faltando menos de una semana para esa inauguración, simplemente les dijeron que su muestra estaba cancelada.

A la mayoría de los artista, cuando solicitan un local para realizar alguna actividad, se les tiene con el trámite durante meses, meciéndolos con trámites y documentos innecesarios. Eso sucede, por ejemplo, en la Casa Cultural Ricardo Palma de Miraflores (felizmente que las gestiones municipales ya están por cambiar en muchos distritos). A nosotros nos tienen más de medio año, diciéndonos “tienes esta fecha”, luego la otra y después otra. Como si los artistas fueran personas de tercera categoría


Paco Mejorada y Jaime Guardia


LOS PEORES ENEMIGOS DE LOS ARTISTAS

Los gestores culturales que manejan los locales de las municipalidades y los centros culturales del estado están muy bien remunerados: bien merecido se lo tienen, pues todo trabajado tiene su pago correspondiente. Pero esos gestores piensan que le hacen un favor a los artistas cuando les otorgan locales para que presenten sus obras. Es más, estos gestores suelen presentar los eventos culturales como si los hubieran producido ellos, cuando todos sabemos que los artistas de las diversas disciplinas nos esforzamos para realizar cada detalle de los eventos. Cada flyer e invitación salen del presupuesto de los artistas, así como el vino, el bufete sale de la solidaridad y generosidad sde las amiistades del artista plástico. ¡Caray! ¿Y a dónde van nuestros tributos al estado? ¿Y las municipalidades?

Lo más asombroso ocurrió en la Casa Museo de la Ricardo Palma (Gral. Suárez 189. Miraflores), cuando el gestor nos quiso cobrar por la realización de un recital poético. ¿Cobrar por un recital poético? Sí señores, tal como lo leen. Cuando todos sabemos que los poetas andamos y vamos a cualquier lugar a compartir nuestros poemas, versos y expresiones, sin pedir nada a cambio. Uno les pone la mesa, les sirve el café, les pone los panes, y ellos se comen el esfuerzo de uno.

¿Qué pasa con el Estado? De estos casos se pueden contar miles. Sería tedioso enumerarlos, pasan en todos sitios. He conocido pocas excepciones al respecto: algunas casas culturales, del Estado y municipales, en la que el gestor realmente se preocupa por los derechos del artista y lo trata con respeto. Como merece ser tratado todo ser humano.







DAVID CONTRA GOLIAT


Y no hay quien pare estos abusos, porque simplemente las mismos artistas no desean decir nada; prefieren callar por temor a la represalia (claro, el Estado… qué miedo!).
Pero en cierta forma los comprendo: es como la pelea entre David y Goliat. Ciertamente serían sería vetados inmediatamente en todas las casas culturales, porque no tiene un apellido, ni con que pagar, o no son personajes “mediáticos”. Mientras escribía llamé a varios artistas amigos míos, para pedirle fechas y datos precisos. Pero todos ellos prefirieron que no los nombre; algunos ni siquiera quisieron que se comenten sus caso, por “temor”. Todo eso me dejó una sensación de desaliento, que me hizo recordar a Martin Niemöller y su poema



Cuando los nazis vinieron por los comunistas

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar


Y lamentablemente, también recordé a Friedrich Nietzsche: “La cultura y el Estado –no nos engañemos sobre esto–- son rivales: el "Estado de cultura" no pasa de ser una idea moderna. Lo uno vive de lo otro, lo uno prospera a costa de lo otro. Todas las épocas grandes de la cultura son épocas de decadencia política: lo que es grande en el sentido de la cultura ha sido apolítico, incluso antipolítico”.  

lunes, 8 de noviembre de 2010

ELOY JÁUREGUI: PROFUNDO VELLO (o guitarra con cuerda rota)

Eloy Jáuregui, Tulio Mora y Maoli Mao
El escritor Eloy Jáuregui presentó, en la 13° Feria del Libro Ricardo Palma, su primer poemario, Profundo vello (o guitarra con cuerda rota). Fue en la Sala Consistorial de la Municipalidad de Miraflores el día 23 de octubre a las 6:00p.m.

Eloy Jáuregui es periodista, ensayista, profesor, narrador y poeta. Además formó parte del movimiento Hora Zero, que se inició en la década del 70, junto a otros poetas como Jorge Pimentel, Tulio Mora, Enrique Verástegui, etc. La ceremonia se realizó ante un público cálido, de amigos y admiradores del poeta, y los presentadores fueron los poetas Tulio Mora y Maoli Mao, y el editor Jorge Salcedo (Bisagra Editores)

Conozco a Eloy, es como una caja de pandora, las personas tienen diversos conceptos de él. Algunos lo califican como brillante, excelente expositor, cronista o maestro. Sin embargo, al leer sus poemas uno descubre a un Eloy diferente o, como dije en la presentación, descubre que son varios Eloys. Siempre auténtico, sin dejar de mostrarse tal como es, en su poesía se nos presenta como un escritor culto, distante de esa imagen que siempre transmite. Sin embargo en su poesía están presentes también el pueblo y las clases marginadas, aunque el autor emplee un léxico rico.

Tulio llegó un poco tarde a la presentación la verdad que ese día el tráfico estaba maldito, al punto que resultó imposible llegar a tiempo. Eloy y Tulio son amigos de toda la vida y pertenecen al movimiento Hora Zero. Tulio fue quien hizo el excelente prólogo del libro de Eloy, texto que leyó en la presentación.



Eloy Jáuregui: múltiples facetas, un solo gran corazón
(El siguiente texto es la transcripción de mis comentarios en la presentación)

A Eloy Jáuregui todos lo suelen llamar “maestro”, no sólo sus alumnos de la universidad sino también sus amigos y colegas poetas y periodistas. Por eso le dije hace un tiempo, en broma, que por lo menos una vez él dejaría de ser “el maestro” y que tendría que escucharme como un buen alumno, callado, sumiso, obediente y temeroso. (Él es el personaje invitado a la televisión, radio y ferias de libros, para dar conferencias y charlas, sobre diversos temas) No pensé que ese día llegaría tan pronto, y mucho menos que fuera precisamente hoy, en la presentación de su primer poemario ¡Qué gran honor!


Guardo en la memoria una imagen muy significativa de Eloy: el hombre que está en un restaurante japonés, al lado de una dama, ambos descalzos y sentados a la manera de los sumos. Él, en medio de ese ceremonioso ambiente y después de observar minuciosamente los platillos de la cena, dice, con esa gracia tan característica suya: “¡Caray, qué huevadas son estas!”. La dama espantada, y para nada acostumbrada a ese lenguaje, sale corriendo despavorida del lugar, sin siquiera ponerse los zapatos. Y Eloy tras ella, también descalzo.
Jorge Pimentel y Eloy Jáuregui
El mismo Eloy que escribe públicamente, contando que su mujer prefiere ir a la mina y quedarse ahí, antes que estar a su lado, y que por eso es peor que las mujeres de “Las cucardas”. El mismo Eloy que, en otra ocasión, encontrándose en un restaurante, al ver a una vecina que tiene 75 años y casi la misma cantidad de gatos (vive sola), la saluda, la hace pasar al restaurante y le dice que se siente en su mesa y que pida lo que desee, que él invita todo, mientras la besa tiernamente en la cabeza.


Eloy es ese personaje con harta calle y “recontra achorado”, el que conoce todas las expresiones del habla popular, o jeringa, y que las emplea siempre con más precisión y mayor propiedad que el lumpen más recorrido. Pero nada de ese lenguaje encontramos cuando leemos este libro, “Profundo vello (o guitarra con cuerda rota)”. Es que el Eloy mediático es solo una de la muchas facetas de la personalidad de Eloy: nos dice su poemario que hay un Eloy libresco y erudito (un ratón de biblioteca, con todo y anteojos), amante de las crónicas de la conquista del Perú; también un Eloy reflexivo y culto, casi un posero de velada cultural (de esos que usan anteojos oscuros hasta de noche), que recuerda intensos episodios de su vida entremezclándolos con escenas de películas, (dicho sea de paso su primera película de cine fue la Violetera con Sarita Montiel cuando tenia 4 años) fragmentos de novelas y solos de música jazz; y hasta un Eloy íntimo y enamoradizo, un Romeo cincuentón pero bastante empeñoso, atento a los más sutiles detalles del entorno.

Durante la presentación.
¿Qué es lo que tienen en común todos estos Eloys? El Eloy personaje público, sale en la televisión hablando con mucha picardía en un registro muy específico del lenguaje, el de las calles de surquillo, o sullorqui, como diría nuestro poeta y otras veces usando un lenguaje brillante. De igual manera, en cada una de las secciones de este libro Eloy incursiona, con la misma precisión, originalidad y brillantez, en otros registros del lenguaje: El español del siglo XVI, con esas palabras raras que hay que buscar en los diccionarios para entenderlas; el discurso barroco del siglo de oro, con sus versos endecasílabos, que Eloy usa “solapa nomás, para no hacer roche”; la literatura vitalista y vanguardista de inicios del siglo XX, etc.


El lenguaje de Eloy es múltiple, diverso y muy variado; y así también son sus poemas y su libro. Las divisiones de este libro contrasta entre sí, y las mismos nombres de las secciones juegan con esa idea de los “registros”, pues corresponden a los tipos de cortes de carne de res, según se les conoce en los mercados limeños: Pecho punta, Falca, …. Que las mujeres que vamos a los mercados conocemos.


Hay algo más que agregar: los registros del lenguaje aquí escogidos tiene algunos rasgos en común que determinan el carácter de esta poesía: la opción por los marginados, por los dejados de lado por el progreso, los olvidados de siempre. La jerga es el lenguaje de los pobres y de la gente lumpen, no de los ricos ni de los delincuentes de saco y corbata; y cuando se trata de cronistas, Eloy opta claramente por el andino y marginal Guamán Poma, y no por el prestigioso y erudito Garcilaso, hijo de un conquistador español. Y ya sabemos que esa nomenclatura de los cortes de carne solo la usan los vendedores del mercado y sus caseritas, las amas de casa.


Así volvemos a la escena que describí al inicio, al Eloy demostrando toda su ternura ante la anciana solitaria. Me hace recordar a ese Eloy dulce, tierno, que creció rodeado de mujeres, escuchando radio novelas, sentado en la peluquería de su madre oyendo los amores y desamores de estas mujeres. Sí, estos poemas nos muestran muchas facetas desconocidas del maestro Eloy Jáuregui: su pasión por el lenguaje en general, su trabajo en la constante búsqueda de la expresión más sonora y certera, su creatividad con los adjetivos y neologismos; pero, más que nada, estos poemas nos revelan su lado más humano y solidario, aquel que solo los amigos más cercanos conocen.


Eloy, el maestro que es invitado a las ferias para dar discursos del habla culta y la jeringa, hoy nos sorprende a todos. Eloy se nos muestra hoy casi como una gran caja de pandora; y lo mejor de esto es que resulta una encantadora sorpresa, un registro literario original y novedoso, una forma de hacer buena poesía que muchos otros poetas seguramente envidiarán.


Comentarios finales

Agradezco a todo el publico, amigos, periodistas, familia, que fue ese día a la presentación del poemario Profundo vello (o guitarra con cuerda rota). A pesar que los organizadores  no se percataron de la necesidad de usar un perífono (que no molestaría a los residentes miraflorinos, pues estaba en un parque rodeado de locales y negocios) ya que a muchas personas que venían a ver la presentación no les fue fácil encontrar el Salón. En la puerta de la Municipalidad ni siquiera había un letrero y la gente de seguridad no sabía dar ninguna razón de este evento. Aun así la presentación se hizo en un ambiente cálido con la presencia de aquellos que contra todas las dificultades estuvieron presentes.